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Archivos Shayana - Cuento de Hadas

Shayana Archivo 1 El Príncipe Rana

Shayana Archivo 1 El Príncipe Rana
El primer archive de Shayana trata del cuento de hadas que todos conocemos como “El Príncipe Rana”, una historia de los Hermanos Grimm (Der Froschkönig oder der eiserne Heinrich).

Parte del entrenamiento de Shayana como hechicera natural implicó el estudio de la vieja sabiduría popular sobre las fuerzas especiales de las plantas y las hierbas. Estos cuentos y mitos ancestrales se han ido transmitiendo de generación en generación, y con cada generación cambiando un poco o añadiendo elementos a la historia. Pero hasta el día de hoy, aún contienen un núcleo de sabiduría.

Aunque algunos cuentos se han olvidado, otros se han abierto camino en nuestra era moderna y se han desarrollado hasta ser lo que conocemos como cuentos de hadas, historias que nos han contado a todos cuando éramos pequeños. Algunas veces, la gente decidió escribir estas historias para prevenir así que se perdieran. Y eso es exactamente lo que deben de haber hecho los Hermanos Grimm.

Su historia, el Príncipe Rana es sobre una joven y hermosa princesa que descubre a una rana en una charca mientras estaba jugando en el bosque con su pelota. Cuando su pelota se cae por accidente en el agua, la rana la ayuda a recuperarla con la condición de que ella le de un beso como recompensa. La chica accede pero en el momento en el que consigue recuperar su pelota, ignora a la rana y se va de vuelta a casa. La rana, sin embargo, no se da por vencido. La sigue y continúa pidiendo un beso. Finalmente, la chica acepta y hace lo prometido. Besa a la rana y para su gran sorpresa, la rana de repente se convierte en un joven y guapo príncipe. Como ocurre, en un tiempo pasado, un hechicero maligno había puesto una maldición en él y le había transformado en una rana fea. La única forma de romper el hechizo era a través del beso de una joven princesa.

Mucha gente probablemente cree que esta historia es el producto de la imaginación de algunos cuentacuentos y que este cuento de hadas es mera fantasía. Después de todo, ¿cómo podría un anfibio baboso transformarse de repente en un guapo y joven príncipe???

Bien, acorde a Shayana, podría haber una explicación muy sencilla. Supongamos que la princesa o el cuentacuentos no sabe mucho sobre el mundo animal y que la princesa no está de hecho tratando con una rana, sino más bien… con un sapo.

En ese caso, podría ser más que posible que la imagen del joven y guapo príncipe fuera disparada por alguna otra cosa aparte de la maldición de un brujo. Los sapos, pertenecientes a la familia de Bufonidae, producen secreciones en la piel que son bastante tóxicas. Una grupo principal de toxinas en la piel del sapo son las llamadas bufoteninas.

Los mecanismos exactos que están detrás de los efectos de la bufotenina en la mente humana aún no se conocen totalmente, pero sí se sabe que las bufoteninas muestran un parecido remarcable a ambos, la serotonina, un neurotransmisor que regula el humor, y a la famosa dietilamida de ácido lisérgico alucinógeno, el cual todos conocemos como alucinógeno LSD. También existen informes sobre el consumo de bufotenina por inhalación, llamado cohoba en rituales religiosos de los Nativos Americanos.

Los potentes efectos de las bufoteninas son utilizados, entre otros, por algunas tribus del Orinoco. Preparan una mezcla de tabaco que contiene semillas derivadas de bufotenina y hojas de un arbusto de mimosa, que dan a sus guerreros para que entren en trance y se vuelvan “invencibles.”

Ciertas tribus como los Maya-Quiché en Guatemala también son conocidas por consumir bufoteninas para entrar en trance aplicando la piel de estos sapos directamente en heridas abiertas.

Esto nos lleva a pensar que hay una verdad alternativa bajo el cuento abracadabra de la princesa que besa al feo anfibio, que a su vez se convierte en un joven y guapo príncipe.

De hecho, Shayana nos dice que el Príncipe Rana es en realidad sólo una historia sobre una pequeña niña rica que se aburría tanto sentada por ahí en su gran mansión que decidió salir a divertirse un poco. Siguiendo el consejo de los niños traviesos del pueblo, se fue al bosque buscando tener una divertida experiencia psicodélica.

Después de varias horas caminando, buscando entre los trozos de madera, los campos y pantanos la chica rica finalmente encontró lo que estaba buscando: un sapo obeso y oloroso con su piel babosa llena de bufoteninas. La chica empezó a “ordeñar” el sapo exasperándole y haciéndole así secretar bufoteninas. Después de secar la sustancia, empezó a fumarse la sustancia alucinógena y ahí estaba él… ¡Un viaje alucinógeno mentalmente explosivo tomando la forma de un guapo y joven príncipe!

Nos vemos el mes que viene con un nuevo archivo de Shayana.